Pocas cocinas son una caja perfecta. En pisos antiguos y en reformas aparecen pilares, bajantes, techos inclinados, paredes fuera de escuadra o rincones que los muebles de medidas estándar no saben resolver. Ahí es donde una cocina a medida marca la diferencia: en lugar de rellenar huecos, se aprovechan.
Pilares y bajantes: integrarlos, no disimularlos
Un pilar en mitad de la pared de la cocina suele resolverse con piezas de relleno que dejan huecos inútiles. La alternativa es diseñar los muebles alrededor: forrar el pilar con el mismo frente para que parezca una columna más, o aprovechar el fondo que deja a los lados para un especiero, un botellero o un mueble de poco fondo.
Con las bajantes pasa lo mismo. Se pueden forrar dentro de una columna o de un altillo, dejando siempre un registro para poder acceder a ellas si algún día hace falta.
Techos inclinados y falsos techos
Cuando el techo no es plano, los muebles altos de serie dejan un triángulo vacío por encima que acumula polvo y rompe la línea. A medida, los altos pueden fabricarse siguiendo la inclinación, o escalonarse para que el remate quede limpio. Lo mismo ocurre con los falsos techos y los cajones de instalaciones: llevar los muebles hasta el techo, ajustados en obra, gana almacenaje y deja la cocina más ordenada visualmente.
Rincones en L y en U
La esquina es el punto débil de muchas cocinas: un armario profundo al que no se llega. Hay varias formas de aprovecharla:
- Herrajes extraíbles de rincón, que sacan las bandejas hacia fuera al abrir la puerta.
- Cajones en ángulo, que llegan hasta el fondo de la esquina.
- Dejar el rincón de la encimera como zona para pequeños electrodomésticos, con enchufes y luz, y cerrarlo con una persiana o una puerta.
Columnas y despenseros extraíbles
Un hueco estrecho junto al frigorífico o al horno es perfecto para un despensero extraíble: una columna con baldas que sale entera hacia fuera, de modo que se ve todo de un vistazo. En la cocina del adosado de Museros, el despensero extraíble aprovecha el espacio junto al horno de arriba abajo.

Paredes con poco fondo
No todo tiene que tener el fondo de un mueble de cocina. En paredes de paso o junto a una ventana, un armario de 30 o 35 centímetros de fondo puede guardar vajilla, conservas o la cristalería sin comerse el pasillo. Y un nicho abierto, bien iluminado, sirve para dar un respiro entre frentes lisos: en la cocina de Torrent una hornacina de roble iluminada tras puertas correderas cumple esa función.
Medir bien es media cocina
Las paredes rara vez están a escuadra y los suelos no siempre están nivelados. Por eso es importante tomar las medidas en obra, con la reforma avanzada, y fabricar cada módulo para su hueco. Así los ajustes finales son mínimos y los remates quedan limpios, sin tapajuntas ni piezas de compromiso.
En resumen
- Diseña alrededor de pilares y bajantes en lugar de rellenar huecos.
- Lleva los muebles hasta el techo, también si es inclinado.
- Aprovecha las esquinas con extraíbles o como zona de electrodomésticos.
- Usa los huecos estrechos para despenseros y las paredes de poco fondo para armarios ligeros.
- Mide en obra y fabrica cada pieza para su sitio.
Si tu cocina tiene alguno de estos retos, cuéntanoslo: en nuestra página de cocinas a medida te explicamos cómo trabajamos, y en proyectos puedes ver cómo lo hemos resuelto en otras casas.


