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Parquet y tarima: madera maciza, multicapa o de exterior

· 5 min lectura

Cocina abierta con suelo de lamas en tono roble claro, isla forrada en roble y muebles negro mate en Gran Vía Fernando el Católico, Valencia

Cuando se habla de suelos de madera, las palabras se mezclan: parquet, tarima, flotante, multicapa, maciza, técnica… No todas significan lo mismo, y la diferencia importa, porque condiciona cómo se instala el suelo, dónde se puede poner y cuántas veces se podrá renovar.

Primero, los nombres

En el uso habitual se llama parquet a los suelos de piezas pequeñas colocadas formando un dibujo, como la espiga, y tarima a los de tablas largas. Pero lo que de verdad distingue un suelo de otro no es el formato, sino cómo está hecha cada pieza: de madera en todo su grosor o con una capa de madera noble sobre un soporte.

Y conviene no confundir ninguno de los dos con el suelo laminado, que imita la madera con una imagen impresa sobre un tablero de fibras. Puede ser práctico, pero no es madera y no se puede acuchillar.

Suelo de parquet en espiga bajo una mesa redonda con pie cilíndrico y sillas de madera
Parquet colocado en espiga, un formato clásico de piezas pequeñas.

Madera maciza

Cada tabla es de madera en todo su grosor. Es la opción más duradera: como la madera noble llega hasta abajo, admite varios acuchillados a lo largo de su vida. A cambio, es más sensible a los cambios de humedad, porque la madera se hincha y encoge con el ambiente, y se suele instalar clavada sobre rastreles o pegada a la solera.

Multicapa

El suelo multicapa tiene una capa superior de madera natural, la capa noble, pegada sobre varias capas de madera o tablero cruzadas entre sí. Por fuera se ve y se pisa como madera maciza, pero es mucho más estable: se mueve menos con la humedad y la temperatura. Es la misma lógica que la chapa frente a la madera maciza en los muebles, que explicamos en lacado, chapa o madera maciza.

Según el grosor de esa capa noble, el suelo se podrá acuchillar una o varias veces, o ninguna si es muy fina. Es un dato que conviene preguntar antes de elegir.

Tarima de exterior

En terrazas, jardines y bordes de piscina hace falta un suelo pensado para la intemperie: maderas muy densas y resistentes, madera tratada para exterior o materiales compuestos de fibra de madera y resinas, lo que a menudo se llama tarima técnica o tecnológica. Se colocan sobre rastreles, con juntas abiertas entre tablas para que el agua escurra y el aire circule por debajo. La madera natural tiende a agrisarse al sol; si quieres conservar su color, necesita un aceite de exterior de forma periódica.

Flotante, pegada o clavada

  • Flotante: las tablas se unen entre sí, sin fijarse al suelo, sobre una lámina aislante. Se instala rápido y puede ir sobre un suelo existente si está plano, pero al pisar suena algo más hueco y necesita una junta de dilatación en todo el perímetro, que queda oculta bajo el rodapié.
  • Pegada: la madera se adhiere a la solera. Suena más sólida, es más estable y transmite mejor el calor de un suelo radiante, pero pide una base seca, plana y limpia.
  • Clavada sobre rastreles: el sistema tradicional de la madera maciza, con listones fijados al suelo sobre los que se clava cada tabla.

Si tienes suelo radiante

La madera es compatible con la calefacción por suelo radiante, pero no cualquier madera ni de cualquier forma. En general funciona mejor un multicapa pegado, que es estable y deja pasar bien el calor; la maciza es posible con especies y formatos estables, más estrechos y delgados. En todos los casos hay que comprobar que el fabricante lo admite, respetar la temperatura máxima que indica para la superficie y subir o bajar la calefacción de forma gradual. Y ojo con cubrir grandes zonas con alfombras gruesas, que frenan el paso del calor.

Acuchillar y mantener

Acuchillar es lijar el suelo hasta retirar el acabado viejo y la capa superficial dañada, para después barnizarlo o aceitarlo de nuevo. Suele hacer falta cuando el barniz se ha gastado en las zonas de paso, hay manchas grises o arañazos profundos, o la madera ha cambiado de tono de forma desigual. Si el acabado solo está apagado pero no gastado, a veces basta con un lijado suave y una mano nueva. Y si el suelo es antiguo y está muy castigado, el acuchillado es parte de una recuperación más amplia, como contamos en restaurar o cambiar.

En el día a día, la madera pide poco: barrer o aspirar, fregar con la fregona bien escurrida y un limpiador neutro, y poner fieltros bajo las patas de sillas y mesas. Los suelos aceitados agradecen una mano de aceite de mantenimiento de vez en cuando. Y es normal, sobre todo en maciza, que entre tablas se abra alguna junta en invierno, con la calefacción, y se cierre en verano: la madera se mueve con la humedad del aire.

Qué suelo en cada estancia

  • Salón y dormitorios: cualquiera de los dos. La maciza, si buscas durabilidad y poder renovarla muchas veces; el multicapa, si hay suelo radiante o quieres más estabilidad.
  • Cocina: la madera es posible con un acabado resistente y la costumbre de secar enseguida lo que se derrame, sobre todo junto al fregadero y el lavavajillas.
  • Baño: la madera sufre con el agua directa. Si la quieres, mejor en baños bien ventilados, con maderas y acabados preparados para la humedad, y lejos de la ducha.
  • Terraza: siempre tarima de exterior, nunca un suelo pensado para interior.

En resumen

  • Lo que distingue un suelo es cómo está hecha la tabla: maciza o multicapa.
  • La maciza admite más acuchillados; el multicapa es más estable.
  • Flotante es más rápido; pegada, más sólida y mejor con suelo radiante.
  • En exterior, solo tarima pensada para la intemperie.
  • Pregunta el grosor de la capa noble antes de elegir un multicapa.

Elegir bien depende de la casa, del uso y de lo que haya debajo del suelo actual. Si estás pensando en un suelo de madera en Valencia, o en recuperar el que ya tienes, en nuestra página de servicios puedes ver todo lo que hacemos, y si nos cuentas tu caso te preparamos un presupuesto.

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